04 febrero 2010

Tiempo de cambio







Hay días que ya no volverán. Días que pasan, y crees que todo sigue igual. Recuerdas tu infancia, esos mágicos momentos con tu mejor amiga, esas tardes que ibas al parque y conocías a nuevos niños, esas vacaciones en familia… esos días en que realmente eras feliz. Pero llega un momento en que tu mejor amiga de la infancia te da la puñalada, y te hundes y no quieres salir de casa; el parque ya no mola, los niños ya no van, y en su lugar encuentras jeringas; la familia te parece un aburrimiento y desearías incluso irte de casa algunas veces…
¿Por qué, cuando se es pequeño, se es feliz?¿Tal vez inocencia?¿O quizás ignorancia a la vida y las cosas que nos rodean?
Es difícil saber dar respuesta a estas cuestiones; yo, de hecho, no sabría que responder. Simplemente, en ocasiones desearía volver atrás en el tiempo, rectificar todo lo que hice mal con la esperanza de cambiar algo: hablar más detenidamente con esa amiga y aclarar las cosas, ir al parque aunque sea a jugar sola, volver al verano con la familia en un camping…
Pero quiero pensar que las cosas pasan por algo: que si mi amiga y yo nos separamos fue porque tenía que acabar saliendo con un grupo de gente estupenda y que me hacen pasar muy buenos ratos; que si ya no voy al parque es porque ahora salgo a pasear y conozco gente en otros lugares; que si ya no paso los veranos con la familia es porque los paso con otra gente a la que quiero un montón…
Porque todo lo malo se compensa con algo bueno, porque a la gente buena le acaban pasando cosas buenas…
Y con esta filosofía, intento vivir y ser feliz, porque los cambios no son malos, sólo nos hacen vivir cosas nuevas.








Dedicado sobretodo a esa gente que pasó por mi vida y se fue... no os olvido.

Y también a esa nueva gente que aparece... os amo.







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