Hoy, la sociedad ha avanzado un poco más hacia la humanidad. Hoy, sólo ha sido en Cataluña, pero no podemos perder la esperanza de que ocurra lo mismo en otros parajes. Hoy, a fecha de 28 de julio de 2010, las corridas de toros han sido prohibidas en territorio catalán.
Lo que para mí es una alegría, para otros es una gran desdicha. Sólo se oye decir a los más tradicionalistas que prohibir las corridas es atentar contra la cultura española. ¿Acaso no queremos que la cultura española se base en los principios del respeto y de la tolerancia? Si no respetamos ni siquiera a unos pobres animales como son los toros, ¿va a reinar el respeto entre nosotras, las personas? Yo creo que no. Existen demasiados bestias sueltos que se divierten con el sufrimiento ajeno. Que se pongan en el pellejo del pobre animal y luego hablen. ¿O acaso sería divertido ver cómo una persona muere desangrada, ante las miradas expectantes y con sed de sangre de varios toros?
También he oído decir que Cataluña ha implantado esta normativa por separarse de España, porque no quiere tener los mismos valores que los españoles. Vamos, pura cuestión política. Pues pienso que aunque se trate de una mera cuestión política para distinguirse de los españoles, si se trata de no tener los mismos valores, ¿quién narices quiere los valores españoles? Únicamente gente ignorante, con todos mis respetos. La cultura española, en este aspecto, está basada en la salvajería; no vivimos en una sociedad de salvajes, pero poco queda como la mentalidad de la gente no evolucione un poco.
Por eso, ofrezco mi apoyo a toda esa gente que día a día se esfuerza por cambiar el mundo a mejor. Ya no sólo a los antitaurinos, como yo, sino a todos aquellos que luchan por conservar los valores morales que sustentan el derecho, el cual sólo pretende una convivencia apacible.

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